
Seguramente habrás visto este libro en la lista de ‘bestsellers’, en tu librería favorita, o a tu prima leyéndolo. Está de moda. Y es que no sólo está muy bien estructurado y escrito, sino que además toca un tema que, de una manera u otra, nos afecta directamente.
Hábitos Atómicos, de James Clear, habla de cómo podemos adaptar una serie de hábitos positivos con la ayuda de un sistema que le puede funcionar a todo el mundo. Veamos los puntos importantes del libro.
Implementa pequeños cambios
Si quisiéramos abordar un problema de una gran magnitud sin una estrategia clara, este nos sobrepasaría y acabaríamos abandonado. Por eso debes tratar de aplicar pequeños cambios. Si eres un fumador habitual y quieres dejar de fumar, no puedes hacerlo de la noche a la mañana. O si no has hecho nunca deporte no puedes proponerte ir al gimnasio 5 días a la semana. Empieza por reducir una cantidad de cigarros a la semana, o ponte el objetivo de hacer 30 minutos de ejercicio durante 2 días a la semana. Y así vas incrementando.
Hay muchos hábitos o tareas que suenan más complicadas en tu cabeza que lo que son realmente. El objetivo siempre es empezar.
Hazlo obvio (la señal)
Nuestro cerebro funciona en modo automático la mayor parte del tiempo. Tenemos hábitos tan interiorizados (como el de revisar nuestro teléfono nada más despertarnos) que no somos conscientes de ellos a veces.
Analiza tus procesos y piensa de qué manera puedes convertir una señal en algo positivo. Identifica las señales y aprovéchalas para mejorar los hábitos. Igual estás acostumbrado/a a comerte una galleta cuando te levantas a descansar del trabajo; trata de pensar en ello e igual te puedes comer frutos secos o un yogur en vez de eso.
Hazlo atractivo
Lo he dicho un montón de veces. Nuestra mente es nuestra mejor aliada y nuestra peor enemiga. A ella no le gusta hacer cosas que no son placenteras. Conecta un hábito con una recompensa. Usa un hábito o una actividad que ya hagas para conectar un hábito que quieras implementar. Por ejemplo: después de enviar estos correos voy a hacer 50 sentadillas.
Hazlo sencillo
Recuerdo la última vez que fui a comprar una guitarra y le pregunté al chico de la tienda si tenía una funda para llevármela. Y me dio un consejo que me pareció muy bueno. Me dijo: llévate la funda, pero úsala sólo cuando vayas a sacarla de casa. La guitarra debe estar a la vista para que te sea más fácil encontrar el hueco y tocar un poco todos los días.
Pues eso mismo comentan en el libro. Si quieres leer más, deja libros por la casa. Si quieres hacer deporte, llévate la mochila al trabajo.
Identidad y resultados
No es lo mismo decir “quiero correr una maratón” que decir, “soy un corredor que va a correr una maratón”. Tampoco es lo mismo decir “tengo que ir al gimnasio” que “voy a ir al gimnasio”. En una estás presentándole una obligación a tu mente y en la otra estás dándole una afirmación con la que no le va a quedar más remedio que aceptarla porque tú estás convencido/a. Y esto sirve para todo. Se trata de pensamiento positivo y de proyectar cosas buenas. Interiorizando estos pensamientos positivos te ayudará a crearte una identidad que será mejor que tu yo de ayer.
Céntrate en el sistema, no en el objetivo
Tener claro el objetivo te ayudará a saber hacia dónde quieres ir. Pero centrando tus esfuerzos en el sistema te dirá cómo debes llegar hacia donde quieres ir.
Si eres capaz de establecer una rutina que te sea fácil de ejecutar, que sea atractiva y que sea satisfactoria, tienes todos los ingredientes para lograr implementar esos hábitos que creas que pueden mejorar tu vida.
Permítete fallar. Pero no mucho
No pasa nada por fallar una vez. Pero tómalo como un fallo que puede pasar. Pero no dejes que se convierta en una rutina porque será el comienzo de un mal hábito. Es muy habitual flagelarnos por no cumplir un plan o una rutina. Los cambios y los fallos son parte del proceso. Acéptalos y vuelve a retomarlo al día siguiente. De eso se trata.
Conclusión
Como hablamos al principio del artículo, tratar de implementar grandes cambios en tu vida puede ser muy complicado y llevarte al fracaso. Pero si lo piensas como un sistema en el que puedes ir implementando pequeños cambios, todo te llevará a mejorar como persona de forma incremental. ¿Y tú? ¿Crees que puedes cambiar hábitos malos por algunos buenos y mejorar lo que ya tienes?

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